Tuesday, November 22, 2005

El Secreto Conocido


Levis, Wranglers, Zara, MNG, MURO, Tommy Hilfiger, Gucci. Marcas conocidas, claro, con altos precios y teóricamente buena calidad. ¿Qué pasa con la falsificación de productos?. Top secret conocido. Habrá que buscarle alguna explicación


El consumismo entre los chilenos es conocido. Nuestros queridos compatriotas inundan domingo a domingo todos los malles de nuestra capital. Aquellos que pueden, realizan compras estratosféricas cada fin de semana, mientras los menos acaudalados juntan moneda por moneda , para no quedar mal ante los demás. Sin embargo, son pocos los que antes de adquirir un producto, revisan atentamente su procedencia.

“Trabajé varios meses en una conocida tienda. Todas las semanas nos llegaban camiones llenos de ropa. Lógicamente veíamos que todos los productos venían en buen estado y con su etiqueta puesta. Pero poco a poco, los trabajadores nos dimos cuenta que había cajas de ropa con productos que estaba en buen estado, pero que no tenían la etiqueta original. Sabíamos que era ilegal, pero entre eso y no tener pega, nos quedamos ahí.” Así aseveró Francisca Maturana, actual estudiante de diseño, que trabajó por varios meses observando esta situación. Para ahorrarse problemas, prefirió reservar el nombre de la tienda.

Patronato se sitúa entre los primeros lugares en donde se vende y se falsifica ropa. Aún las autoridades de nuestro país no han logrado manejar esta situación. Aunque existe un control constante de los focos de producción, es difícil saber a donde llegan los productos fabricados. Por una parte, estos mini empresarios venden en grandes cantidades, y casi como si fuera pecado mortal, jamás preguntan cuál será su destino. Por otra, los compradores jamás revelan cual será el destino de las prendas. La dueña de una fabrica que está en patronato contó “Nosotros sabemos de esta situación, pero no nos metemos. Ahí hay mucha plata de por medio y es peligroso... Otro cuento es el de las grandes tiendes que compran ropa a los países asiáticos, porque ellos compran allá al igual que algunos empresarios de acá. La diferencia está en que una polera en patronato te cuesta 6 veces menos que una polera en un mall, así que los dueños de tiendas prestigiosas terminan robándole a los consumidores igual”.

Después de las declaraciones de esta dueña de fabrica, nos dimos cuenta que el problema es bidimensional. No sólo está la falsificación de productos, sino que hay pequeñas o grandes tiendas que compran sus productos en Patronato, o al menos de la misma procedencia, lógicamente a muy bajo precio y lo venden a uno muchísimo más elevado.

No es extraño escuchar las constantes quejas que reciben las tiendas por la mala calidad de la ropa. Me instalé una tarde completa en un mall de la cuidad, a preguntar cuales eran las principales razones por las cuales los consumidores devolvían la ropa comprada. La respuesta que más escuche fue la mala calidad de los productos. Personalmente, compré hace un par de meses una polera en el mall Alto Las Condes, ubicado en avenida Kennedy. Ésta me costó alrededor de 25 mil pesos. Mi impresión no fue menor cuando me puse la polera y al cerrarla ésta se rompió. Al día siguiente, cuando fui a reclamar, la vendedora me contestó “Otra más, todas las personas que han comprado esa polera me la han devuelto”. Resulta absurdo que una empresa conocida a nivel internacional tenga estos problemas, pero peor aún, es que la gente sigue consumiendo sus productos.

La pregunta del millón, es si tendremos que seguir lidiando con situaciones de éste tipo. El problema no sólo radica en la mala calidad de las prendas, sino que en el pésimo control que hace la gente encargada de calidad.

Patronato está en la mira. A pesar de que la situación lleve varios años latente, hoy es posible reconocer cuales son los problemas principales. Falsificación de productos y venta de prendas de baja calidad a tiendas conocidas, son las dos variantes más complicadas. No se asoman muchas soluciones, salvo controles constantes de calidad a los productos. No sólo son caros los controles, sino que también son difíciles de realizar.

Pareciera que el secreto de Patronato seguirá siendo oculto, aunque no conozco a nadie que no lo sepa. No sólo es culpa de los fabricantes, sino que principalmente de nosotros los consumidores; sin duda alguna preferimos las tres B: supuestamente bueno, pero bonito y barato.

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